La digitalización y la modernización del medio rural es uno de los puntos clave en la lucha contra la despoblación y, en ese sentido, hablamos de los Territorios Inteligentes.
Pero ¿qué son los territorios inteligentes? Aunque pueda sonar futurista e invite a pensar en la tecnología punta para los pequeños pueblos, la realidad es mucho más sencilla y más práctica. Los territorios inteligentes pretenden, a partir de la tecnología, utilizar los recursos de los municipios rurales para aportar nuevos servicios e infraestructuras y mejorar los existentes, desde un punto de vista sostenible y con el objetivo de fijar población en estos lugares.
Pero, como bien explica el empresario y director general de Zwit Project, Raúl Santos Álvarez, el uso intensivo de las nuevas tecnologías es caro, por lo que “lo inteligente es usar la tecnología como vehículo y no como final”. Para saber cómo gestionar las necesidades que tenga una zona rural son imprescindibles las tres claves que da Raúl Santos: “Visión, voluntad de cambio y liderazgo”, unas características que debe reunir el político o agente social que abandere el proceso de desarrollo de un territorio. “Eso es más importante que tener recursos económicos”, recalca.
Lo más especial de estas propuestas innovadoras y disruptivas es que, sin que los pueblos pierdan su identidad, utilizan los recursos de los territorios para sacarles partido. “Hay veces que llegamos a un Ayuntamiento y nos dicen: ‘aquí no tenemos nada’”, cuenta Raúl Santos, “pero hay que abrir la ventana y mirar lo que hay fuera: ‘¿Tú has visto la biodiversidad que hay aquí? Hagamos de la biodiversidad nuestro sello de identidad y sobre ello desarrollemos nuestro proyecto’, un proyecto transversal, integrado e integral”.
Su compromiso con la España despoblada viene de lejos y ha impulsado diferentes proyectos en ese sentido. En 2015 fundó, junto a Jorge Fernández Caleya, el proyecto empresarial Zwit Project, con el que asesora a pequeños pueblos para que se conviertan en territorios inteligentes.
Un ejemplo de la labor que realiza Zwit Project lo encontramos en los Corrales de Buelna, un pequeño municipio cántabro donde debían cambiar el alumbrado. Aprovechando la circustancia, en Zwit decidieron crear una Red Inteligente de Gestión: a través de una red de telecomunicaciones conectaron todo el territorio y generaron una serie de puntos WIFI por toda la zona. De esa manera formaron un “ecosistema innovador”, con el que luego se gestionan también servicios como el agua, la movilidad, las energías renovables… y todo ello con un sistema medioambientalmente sostenible. De esta manera se obtendrán numerosos datos que servirán para conocer las necesidades del territorio y, así, generarán emprendimiento que aporte: servicios al ciudadano, eficiencia energética, soluciones medioambientales, turismo, formación, polígonos industriales inteligentes, etc.
Aunque cada territorio tiene unas necesidades diferentes y cada proyecto unos contenidos distintos, es importante que entre los pueblos haya comunicación. Se creó la Red Rural de Municipios Inteligentes, que avanza poco a poco, y la plataforma Territorio Rural Inteligente, promovida por Next International Business School, Zwit Project y El Diario Montañés, que buscan conectar tanto a los territorios, como a los emprendedores, las empresas y los ciudadanos que quieran participar en nuevos proyectos. Esa comunicación tiene que ser continua; “si te juntas con otro ayuntamiento te puede complementar, y así se llega antes y menos cansado”, asegura Santos Álvarez.
Otro de los puntos a tener en cuenta es la transversalidad: “es imposible hacer un proyecto inteligente sólo del turismo”, opina. Y añade: “deben entrar las infraestructuras, la parte social, la conectividad, más gente”.
Europa
Y no sólo en España empieza a sonar con más fuerza el concepto de territorio inteligente. Europa también trabaja en proyectos como el ‘Smart Eco-Social Villages’, en el que participó Zwit Project llevando a 5 pequeños municipios (Comillas, Corrales de Buelna, Marina de Cudeyo, San Vicente de la Barquera y Villalbino –todos de Cantabria menos el último, de León–) al Parlamento Europeo en 2019.
Se trató de un proyecto piloto que pretendía establecer la hoja de ruta de las políticas europeas en desarrollo rural inteligente. De entre 5.000 propuestas, seis fueron aceptadas por Europa, entre ellas la de Zwit Project, que planteaba generar redes de comunicaciones municipales y comarcales, abiertas y multifuncionales. Con estas redes se podría realizar una gestión eficiente de las infraestructuras públicas: energía, alumbrado, agua, residuos o movilidad; aprovechándolas para dar otros servicios que también fueran públicos: zonas de WIFI de libre acceso, videoasistencia sanitaria para los mayores o promoción del turismo y del comercio local.
“Lo bueno de llevar a los alcaldes a Bruselas es que vieron que había otro mundo” cuenta Raúl Santos. “Vieron que realmente había al otro lado gente que sabía de ellos y que estaban deseando ayudarles”. Y es que a veces “es más fácil hablar con un comisario europeo, o gente de la Unión Europea, que con los consejeros de una autonomía”, asegura Santos Álvarez. “Allí tienen menos miedo a que vayas, y celebran que vayas con un proyecto: soy esto y necesito esto”.
Poco a poco los territorios inteligentes adquieren mayor relevancia; son el camino a seguir en las zonas despobladas del mapa español, y va calando en los pueblos. Además, la crisis del COVID-19 “ha catalizado mucho movimiento, muchas innovaciones y muchos modelos innovadores de desarrollo”, cuenta Raúl Santos, que asegura que ahora les llaman más; ya no son ellos los que tienen que ir a visitar diferentes lugares.